Si bien la ley considera a las ERNC para las metas, el indicador sube si se suman las grandes hidroeléctricas. En tanto, el carbón se empina por sobre el 36%.

Pese a las complejidades a las que se ha visto enfrentado el Sistema Eléctrico Nacional, principalmente por los efectos de la sequía, que ha obligado a tomar medidas como la extensión del funcionamiento de centrales termoeléctricas, la participación de las energías renovables no deja de crecer en la matriz del país.

Por ejemplo, según los datos del Coordinador Eléctrico Nacional, en lo que va del año, la participación de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) alcanza a un 33%, impulsada principalmente por las centrales eólicas (3,06 GWh) y solares (5,06 GWh), las que han elevado su aporte respecto al mismo período en 2021 en un 57% y 49% cada una. De todos modos, el carbón sigue liderando el listado con 7,85 GWh acumulados, mientras que el gas natural alcanza los 5,73 GWh, y el aporte total hidráulico es de 4,94 GWh. Mientras, el crecimiento de las ERNC en 2022 es de 8 puntos porcentuales respecto a lo que se vio a mayo del último ejercicio, lo que llevó a que en 2021 se completara un año récord en generación renovable, promediando un 26,63%.

Otro dato que destacan desde Acera es que al mes de marzo, la capacidad instalada en centrales ERNC llega a 12.331 MW, representando un 38% del total, situándose muy cerca de las centrales térmicas, con 13.355 MW (41%).

Darío Morales, director de Estudios de Acera, explica que ‘el sector es muy dinámico y por lo tanto, la realidad siempre puede superar hasta las estimaciones más optimistas. Pero tan importante como la nueva capacidad instalada de renovables que se añada, es que se aprovechen todos los aportes de generación que hacen las renovables, y que no se tengan afectaciones como los recortes —o vertimientos— de energías renovables que el sistema eléctrico está sufriendo hoy’.

Para el fundador de la consultora SPEC, Carlos Suazo, el crecimiento de las renovables se ha visto gatillado por una fuerte caída de costos de desarrollo tecnológico, lo que se ha traducido en que, a la fecha, sean una opción más económica para la producción de electricidad, no solo en Chile, sino que a nivel internacional.

“El ritmo de desarrollo actual obedece a procesos tanto de clientes libres como regulados cerrados hace algunos años, adjudicados en su mayoría a proyectos renovables, y a decisiones corporativas de desarrollar este tipo de proyectos. Así, durante 2022 y 2023 se están concretando las adjudicaciones de estos procesos, que irán presionando fuertemente la capacidad de gestión del Sistema Eléctrico Nacional para su incorporación eficiente”, asegura Suazo.

El coordinador del área de Riesgo y Regulación de Ecom Energía, Alejandro Ramírez, destacó especialmente el alza que se ha visto en el aporte solar, no obstante, recordó que hay que tener en consideración que falta generación para suplir aquellas horas en donde no hay sol o disminuye el viento.

“Este nuevo Gobierno deberá sentar las bases de una regulación que entregue los incentivos necesarios para la incorporación de nuevas tecnologías para habilitar la transición energética, como el almacenamiento, reconversión de centrales a carbón, la generación distribuida y el dinamismo de la demanda”, indica Ramírez.

La semana pasada, en el encuentro anual organizado por Acera, una de las críticas del organismo fue justamente la falta de institucionalidad para enfrentar la transición energética en el país, alertando por las dificultades que podrían existir a las inversiones por US$ 29 mil millones que se estima se pueden llegar a desembolsar en este proceso.

Darío Morales, recuerda que al 2030 se deben instalar sobre 22GW de nueva potencia renovable y almacenamiento, a lo que se suman inversiones que se requieren en el sistema de transmisión y de distribución. ‘Es válido preguntarse si una institucionalidad del ecosistema energético, va a facilitar y promover el desarrollo de estos proyectos (…)’, explica.

Fuente: El Mercurio 09 de mayo 2022