Sebastián Novoa, director ejecutivo de Ecom Energía Chile y vicepresidente de la Asociación Chilena de Comercializadores de energía

“…Asimismo, los generadores, en forma directa o a través de las empresas concesionarias de servicio público de distribución, podrán ofrecer y/o convenir con los consumidores de menos de 500 kilowatts reducciones o aumentos temporales de consumo, las que se imputarán a los suministros comprometidos por el respectivo generador.

Las ofertas que realicen los generadores de conformidad con el inciso anterior, además de formularse en términos no discriminatorios y transparentes, deberán precisar el período por el que se ofrecen las condiciones propuestas y la forma, mecanismo y periodicidad de los incentivos que se otorgarán por las reducciones o aumentos de consumo, y contendrán las demás especificaciones que señale la Comisión…”

Este extracto del artículo 148 de la ley general de servicios eléctricos es parte del espacio regulatorio que utilizó el regulador para articular una licitación que obtuvo descuentos de aproximadamente 20% en la tarifa eléctrica residencial, para quienes decidan calefaccionar sus hogares con energía eléctrica. Esta medida permitirá avanzar en la reducción del uso de la leña, inicialmente, en 10 ciudades de nuestro país.

Un resultado notable para una aplicación fresca e innovadora que se luce no sólo por lograr precios más bajos para los usuarios residenciales, sino también porque genera una herramienta de política energética con mucho potencial, la cual incentiva consumos adicionales a los normales de la residencia utilizados con una razón específica definida, esto último nos lleva a preguntarnos, ¿Cómo vamos a medir consumos específicos dentro de una residencia? ¿Cómo generamos esta trazabilidad necesaria para poder optar a estos beneficios? La respuesta es simple: Medidores Inteligentes.

Esta vez, la instalación de los medidores inteligentes son parte de una iniciativa que generará un beneficio directo a sus usuarios, un descuento, y no un costo o cargo adicional sin beneficio aparente. Además, la instalación de estos abre la puerta a una serie de aplicaciones adicionales como la gestión y visualización de consumo o control de costos, si sus oferentes aprovechan la oportunidad.

Volviendo sobre el potencial de esta herramienta dentro de la  Política Energética se abre un espacio de direccionar otros tipos de consumos. ¿Por qué no pensar en utilizarla esta herramienta no sólo para leña sino también para climatización en verano? o ¿Qué tal para incentivar la electromovilidad? Las llamadas “bolsas de energía” tienen una característica particular, la cual es que al implementarse a través del mercado regulado pueden llegar a cualquier hogar sin ningún tipo de evaluación crediticia o financiera, su amplitud no podrá ser igualada con facilidad.

No hay duda de que las consecuencias de esta licitación le ponen presión al avance de la ley larga de distribución. Los frutos obtenidos son una pincelada de lo que la profundización de la comercialización de la energía eléctrica, o portabilidad eléctrica, podría significar para nuestro país. En términos concretos, queda claro que hoy el mercado eléctrico es capaz de entregar precios mucho más competitivos y soluciones innovadoras.

En este necesario avance no podemos olvidar que las licitaciones de suministro eléctrico han sido un pilar fundamental para expandir la matriz e incorporar nuevos actores. No podemos desconocer que la oferta existente es parte de un proceso impulsado, a través de las licitaciones de suministro. Por otro lado, no avanzar en la liberalización del mercado sería desconocer la realidad. Necesitamos generar una transición acorde; no podemos llegar tarde.

FUENTE: REVISTA EI (VER AQUÍ)