En 2022 la autoridad tendrá que definir si ajusta las tarifas eléctricas según IPC, para comenzar la devolución del Fondo de Estabilización de Precios de la Energía, mecanismo establecido tras el estallido social de 2019 y que vino a congelar las tarifas de los clientes. Sin embargo, pese a las preocupaciones que existieron en su momento, la decisión de la autoridad para subir las tarifas por la inflación tendrá menos presión, ya que según los cálculos realizados por la consultora Ecom Energía, los montos utilizados no superarán la barrera definida por la ley, que contempla un límite de US$ 1.350 millones.

Según las últimas cifras publicadas por la Comisión Nacional de Energía (CNE) respecto a la acumulación de saldos adeudados, hasta septiembre de 2020 se había llegado a US$ 857 millones. A esto se suma que de acuerdo a la proyección de saldos acumulados al segundo semestre de este ejercicio, se espera que a diciembre de este año los montos utilizados estén en torno a US$ 1.125 millones. Con el bajo nivel del dólar actual, que se suma a la coyuntura de los retiros desde los fondos previsionales que fortalecieron el peso, el fondo se va a extender hasta 2022.

Esto a menos que se produzca un salto en el dólar que haga que su promedio de aquí a fin de año supere los $790. “Lo bueno de la situación de 2022 es que si bien la tarifa está fijada, el promedio de los contratos que rigen a partir del próximo año será un poco inferior a la que se fijó, entonces si no estuviese el factor tipo de cambio de por medio, ya se estaría devolviendo plata a las generadoras”, dice Sebastián Novoa, director ejecutivo de Ecom Energía.

“La incertidumbre que queda no es de los contratos, solo de un eventual descalce del tipo de cambio”. El ejecutivo añade que, como se recauda en pesos, podría verse una coyuntura en la que se recaude más o menos, y eso termine afectando el funcionamiento operativo de la bolsa de dinero. Pero en términos de precio en dólar, los valores del portafolio vigente desde 2022 son menores al de la fijación, por lo que podría comenzar a reducir la deuda.

Y es que con la entrada de los contratos eléctricos más baratos programados desde 2022, asociados principalmente a suministro proveniente de centrales renovables en torno a los US$ 40 MWh, el costo promedio del sistema se estima que caerá a US$ 87,8 por MWh, mientras que la tarifa está fijada en US$ 90,8, lo que permitirá que el diferencial comience a ser devuelto a las generadoras. Con todo, de esta manera será una decisión de la autoridad aplicar o no el ajuste a las cuentas a partir del próximo año, ya que el fondo va a alcanzar a cubrir el período que se necesitaba y comenzará a devolverse la plata a partir de 2022.

“Ahora hay que analizar si existe la necesidad de hacer reajustes para devolver los dineros, porque el gobierno puede hacerlo, pero imagino que eso apuntaba al caso de que el fondo no alcance y se necesitara recaudar más. La ley plantea que ‘se podrá reajustar por IPC, la autoridad tiene la obligación de pagarlo en siete años, hasta 2027, por lo que de eso va a depender”, dice. De todos modos, otro factor a tomar en cuenta en esa decisión es que a partir de 2026, si todavía existen saldos adeudados, se comienza a aplicar un interés convencional a esos montos.

Fuente: El Mercurio 26 de abril 2021