De no existir el sistema que mantiene congeladas las tarifas, estas se verían afectadas por la importante alza que han tenido el gas, el carbón y el CPI, los principales indicadores indexados a los contratos de clientes regulados.

Una profunda crisis energética es la que se está viendo tanto en Asia como en Europa, ante el explosivo aumento en el uso del gas, que ha disparado su valor, así como también el del carbón, con niveles de precios que no se observaban desde la crisis subprime. En Chile, hasta el momento, esto se ha visto reflejado solo en los valores de la energía del mercado spot.

En el caso de los clientes regulados, los efectos se han mantenido aislados, producto del Fondo de Estabilización de los Precios de la Energía, el cual congeló las tarifas luego del estallido de octubre de 2019, dejando ajustes solo asociados al crecimiento del IPC.

Pero el alto precio del dólar ha presionado al fondo, el cual podría expirar incluso durante el primer trimestre de 2022. Por lo anterior, se espera que en el segundo semestre de ese ejercicio se comiencen a ver los ajustes reales a los contratos de clientes regulados.

Según los cálculos del académico de la Universidad de Santiago, Humberto Verdejo, el efecto en los hogares del país se vería recién en la segunda mitad del próximo año. ‘En ese momento va a pegar la variación de los indexadores, cuando termine la vigencia del mecanismo. Si el dólar sigue tan alto, va a impactar en el cálculo del primer semestre de 2022, por lo que probablemente el fondo se pueda acabar en marzo. En promedio el alza va a ser de un 6% cuando los precios vuelvan a los contratos reales, pero regiones como Antofagasta van a crecer hasta 12%’, adelanta Verdejo.

Según explica el fundador de SPEC, Carlos Suazo, los principales indicadores que afectan los contratos del segmento regulado vigentes durante el 2021 se concentran en 3: el Consumer Price Index (CPI), que mide la inflación en Estados Unidos; el precio del carbón y el precio de GNL. En términos de peso relativo, estos afectan un 75%, 10% y 15%, aproximadamente, en las variaciones de los precios en dólares. ‘La crisis energética global está mostrando dos efectos: alzas de precios de los principales combustibles utilizados para generación eléctrica y una eventual reducción en la disponibilidad de combustibles a mediano plazo. Según la última información de mercados futuros para compras de carbón en el noroeste de Europa, precios sobre los US$ 200 la tonelada se mantendrían por todo 2021. Por su parte, el GNL ha doblado su valor en lo que va del año y su disponibilidad se acorta en vista de las acciones del gobierno chino y Europa para asegurar su suministro durante el invierno en el hemisferio norte’, dice.

El director ejecutivo de Ecom Energía, Sebastián Novoa, apunta a que el mes pasado, el precio del carbón promedió US$ 174,5 y las carboneras declararon un promedio de US$ 52,7. ‘Dado que en general el desfase en la transmisión del precio es cercano a tres meses y considerando que hoy los precios del carbón son aún mayores, es probable que aumenten aún más los costos variables de generar con carbón y por consiguiente los costos marginales del sistema se vean afectos al alza. Lo que es necesario entender ahora es cuánto durará esta situación de estrechez’, advierte.

Sin embargo, el secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía, José Venegas, destaca que la estabilización de precios funcionó y que presenta buenas perspectivas de futuro. ‘Esto se ve confirmado con la tendencia que como CNE hemos podido aprovechar en la exitosa licitación de suministro recién efectuada. Pese a la pandemia y a la contingencia, incluso la sequía, pudimos diseñar unas bases de licitación y llevar a buen puerto un proceso que nos garantiza que hacia 2026, precisamente cuando termine el ciclo de la estabilización de precios, el portafolio de precios de contratos para el suministro a nuestros hogares seguirá bajando importantemente’.


Recuadro

– CNE estima que el próximo año se requerirán dos licitaciones por recuperación de la demanda

Luego de la licitación de energía eléctrica realizada hace algunas semanas, la Comisión Nacional de Energía (CNE) emitió el Informe Final de Licitaciones, en el que se proyecta una tasa de crecimiento de demanda de clientes regulados de 2,9% (29.672 GWh) para el año 2022, que se explica, por un lado, por el crecimiento económico pospandemia, según el último IPoM, por la incorporación de vehículos eléctricos en el país y generación residencial.

Del mismo modo, para el año 2022 se proyectan dos procesos de licitación, debido a que no se pudieron realizar dos concursos previstos para este año. Ante la incertidumbre en torno a la evolución de la situación sanitaria y el crecimiento esperado del PIB, se considera necesario realizar una primera licitación durante el primer semestre de 2022, con bloques de suministro que inicien en 2027, y luego, considerando la proyección de demanda del informe de licitaciones 2022, efectuar el segundo proceso con bloques de suministro que inicien en 2028.

‘Como CNE estamos revisando las bases y detalles para proceder a esas próximas licitaciones probablemente durante el primer semestre de 2022. Confiamos, en base al resultado observado en la exitosa licitación reciente, que podremos introducir en las bases de los próximos procesos elementos que sustenten el desarrollo de más proyectos de energía limpia a precios más competitivos’, señaló el secretario ejecutivo de la CNE, José Venegas.

FUENTE: EL MERCURIO